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lunes, 8 de diciembre de 2008

Cosmética Masculina: Una nueva sotisticación

Compartir Que el hombre se ha incorporado con paso firme al mercado de la cosmética ya es un hecho. El hombre ha adquirido cierta cultura cosmética básica y ya no es un consumidor tan fiel. Hasta ahora, una amplísima mayoría se iniciaba a través de marcar pioneras procedentes de la cosmética femenina, con la que estaban familiarizados a través de las mujeres de su entorno y que les generaban confianza. Ahora, son muchos más los actores en escena.
Estudios del sector apuntan que el mercado está articulado en torno a tres ejes muy precisos: afeitado, ansiedad e hidratación y que se echa en falta una cosmética formulada específicamente par las necesidades de los hombres, lo que sí se encuentra en la oferta femenina propuestas para paliar desajustes hormonales o la deficiencia del calcio.
Los hombres buscarían también conquistar la plena autonomía en el acto de la compra, la sentirse aún muy determinados por la influencia femenina o patrones ligados a la cultura gay.
La distribución sigue unos códigos eminentemente femeninos, y en la mayoría de los caso no ha ido más allá de pequeñas artimañas como colocar los lineales masculinos más cerca de la puerta para evitarle “el mal trago” de atravesar la perfumería. La tecnología, la música, el diseño, la innovación son valores que atraen al público masculino y que aún no han sido explotados en el punto de venta.
Por el contrario, la comunicación arriesga y obtiene nota. Se comienza a emplear un discurso más afectivo y, contra todo pronóstico, el consumidor se siente cómodo dejándose cuidar.