viernes 9 de enero de 2009

Cuida tu piel en invierno. El frío es un mal aliado

Compartir La concienciación social sobre la importancia de cuidar y proteger la piel del sol veraniego es cada vez mayor, pero durante los meses de frío esta parte de nuestro cuerpo se convierte en la gran olvidada. El frío es uno de los factores que más perjudica la buena salud de nuestra piel, y con él aparecen ciertos trastornos en la piel que debemos conocer y solucionar.

Uno de los problemas que aparecen con este clima es la cuperosis o “rojeces”, sobre todo en las pieles más sensibles.
Es una alteración provocada por la fragilidad de los minúsculos capilares subcutáneos.
Como las paredes capilares son tan delicadas, se alteran con las dilataciones rápidas debidas al calor, sobre todo si se producen después de contraerse bruscamente bajo los efectos del frío. Al dilatarse dan lugar a una especie de hilillos rojos. Por eso las pieles sensibles deben utilizar cremas adecuadas que ayuden a calmar esas rojeces con algún principio vasoprotector.

Otro de los problemas que pueden aparecen es la xerosis. En invierno el contenido de lípidos de la capa córnea de la piel disminuye, disminuyendo por tanto la hidratación y la barrera natural que nos proporciona la propia piel. Por este motivo se origina una descamación anormal, llevando a una piel seca, áspera, mate y con aspecto agrietado. Los síntomas fundamentales son sensación de tirantez, pérdida de flexibilidad y a menudo picor y escozor. Por eso a menudo es necesario en esta época utilizar cremas más grasas para aportar a la piel esa hidratación que le falta.