La sociedad occidental vive en este nuevo siglo con un creciente interés por el mundo de los sentidos. La historia del perfume está necesariamente unida a la de la humanidad, y se ha erigido como una forma de estar en el mundo que durante siglos ha conservado un aura de magia y de misterio debido a su relación íntima con el mundo de la emociones. Una fragancia es capaz de evocar recuerdos intensos y vivaces, devolvernos del pasado las emociones y sentimientos que acompañaron a una determinada vivencia, crear y recrear emociones, sentimientos y experiencias de placer que nos impulsan a reaccionar.La memoria olfativa es de mucho más largo alcance que cualquier otra nacida del resto de los sentidos y numerosos estudios científicos han demostrado que la memoria olfativa es la más eficaz. Por ello es que se le da una especial importancia al marketing olfativo, que se interesa en la forma en la que el consumidor se adapta a los olores. Relaciona un producto y/o marca a una aroma específico, de tal forma que el consumidor recuerde ese artículo al percibir el aroma. La utilización del marketing olfativo es un poderoso motor de diferenciación ya que graba en la mente una impresión del nombre al que está asociado, refuerza y completa la imagen de la marca, más allá incluso del producto que ofrecen.
Conseguir la fragancia adecuada la que consigue hacernos reaccionar, la que nos impulsa a comprar, la que nos hace disfrutar experiencias sensoriales, crea vínculos íntimos, sólidos, muy difíciles de romper.
Como muestra una imagen de Carolina Herrera, todo un referente dentro del mundo de las esencias.
Línea Cosmética Eva Rogado
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