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viernes, 3 de julio de 2009

Veinteañeras, ante todo discreción.

Resaltar, gustar, esconder, jugar. Son los objetivos de las chicas jóvenes a la hora de ponerse guapas, según un estudio de la marca francesa Bourjois. Atrás quedan aquellos horrorosos años en los que la pubertad era sinónimo de excesos con el eyeliner, el labial y la laca; hoy impera la discreción. Isabel Espinosa, directora de Comunicación de la marca, cuenta que «empiezan a maquillarse, usan sombras de ojos en tonos pastel y brillo para los labios y, al aparecer las imperfecciones del cutis, se añade el corrector. Hacia los 20 otros productos más adultos se incorporan al neceser: fondo, máscara, iluminador y colorete. De los pastel se pasa a sombras más oscuras, que te hacen parecer más sexy, y productos impactantes, como máscara de pestañas alargadora. También dejan de robarle los cosméticos a su madre, se compran los suyos propios».

Búsqueda de la perfección.
Sobra decir que la presión mediática en búsqueda de la perfección es a esta edad muy fuerte y los referentes, irreales. Porque ni Mischa Barton se libra de las cartucheras ni Hillary Duff del acné, aunque el «photoshop» haga milagros. El fenómeno «fan» está presente también en el peinado. Según la estilista Lorena Morlote, «cada vez nos piden más cortes a lo Rihanna o Soraya, y también triunfa el bob (a la altura de la mandíbula). Pecan de lavarse el cabello demasiado, son muy disciplinadas. Yo les digo siempre que una vez cada dos días si tienen buena melena es suficiente».
En la estética de una lolita, menos es más. También en hidratantes para el rostro, que buscan (sobre todo cuando acecha el acné) de textura ligera y fórmulas libres de aceites, así como la mousse limpiadora jabonosa y el exfoliante, en un abanico de firmas de lo más extenso: Nivea y su línea Visage Young, Garnier con Pure, Johnson & Johnson y Clear & Clear. Un mercado goloso para la industria cosmética, que también se aprovecha de la infidelidad a la que son propensas en estas lides. «Experimentan mucho, ya que se sienten más atraídas por la novedad que por el resultado», explica Isabel Espinosa, cuya firma, Bourjois, experta en cosmética para las más jóvenes, propone esta primavera rosas suaves, «gloss» nacarados y tonos azul eléctrico en las sombras con doble máscara de pestañas para ocasiones especiales. Los diseños no pueden ser más atractivos: desde mini gloss para colgar del móvil (Bourjois), parches refrescantes con forma de rodajas de pepino (Sephora) o Mood Swing, una barra de labios que cambia de color según el estado de ánimo (Too Faced para Sephora). Pero mejor que hablen ellas, algunas de nuestras actrices más jóvenes.

Secretos de estrellas
Blanca Suárez, protagonista de la serie «El internado», nos desvela su secreto mejor guardado: «Después de lavarme bien la cara y desmaquillarme utilizo agua de rosas, y lo hago porque siempre se la he visto a mi madre en casa. Si me sale algún granito, acabo haciendo lo que no debo, empapar un algodoncito con alcohol y aplicarlo para que se vaya secando. En cuanto al maquillaje, en mi neceser sólo son imprescindibles el corrector de ojeras y el rímel. Del resto puedo pasar».
Mariam Hernández, actriz de «Cuestión de sexo», es adicta «al aloe vera de mi tierra, Canarias, por sus propiedades hidratantes y cicatrizantes, y también a la línea facial de Kanebo. Su Lotion 2 y el corrector de ojos no pueden faltar en mi cuarto de baño. ¿Un secreto? de vez en cuando me hago un tratamiento de glicólico para afinar la piel. Además, reconoce que, «cuando me maquillo, me gusta resaltar la mirada con efecto ahumado en los párpados, y los productos de Maybelline New York están entre mis favoritos para lograrlo».

De camuflaje.
María León, la nueva incorporación de «La tira», tiene otro secreto, éste gracias a los consejos de su abuela: «Compro abéñula en la farmacia, porque limpia los ojos, deja una sombra muy bonita y alarga las pestañas; es un 3 en 1 alucinante. También acabo de descubrir la hidratante de La Mer, que es buenísima. Sabía que la utilizaban muchas famosas, pero ahora entiendo por qué. ¿Y cuando me sale un granito antes de una fiesta? Pues un clásico: camuflarlo con un poco con corrector de ojeras. El mejor para estos casos es uno de YSL, pero si el asunto es grave, no queda otra que tapar directamente con una base de maquillaje».

Fuente: Silvia Capafons- Madrid

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