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martes, 15 de septiembre de 2015

[Diario de un emprendedor] Capítulo 3: Malditos códigos de barras...

[Diario de un emprendedor] 


Capítulo 3: ¡¡Malditos códigos de barras...!!

Un empresa familiar y pequeña como la nuestra tiene, evidentemente, la "personalidad" de sus fundadores. En muchas de las charlas que damos comentamos que es casi imposible "quitarse" el gorro comercial. Lo llevas las 24 horas del día. Para lo bueno y para lo malo. 

Cuando trabajaba por cuenta ajena, mucha gente me decía que lo bueno era que salías del curro, "apagabas el botón" y te despreocupabas hasta el día siguiente o hasta el lunes. Por el contrario que si tienes un negocio te lo "llevas" todo para casa. Pero yo no creo en esa teoría. Más bien creo que la personalidad de cada uno es la que te va a hacer desconectar o no cuando finalices tu jornada laboral. Recuerdo que en mi juventud (23 años) trabajé en un hotel como recepcionista y os puedo asegurar que me llevaba "todas" las preocupaciones para casa...


ER Agosto 2009

Esta introducción viene a cuento por lo siguiente: tanto Eva como yo somos algo despistados y olvidadizos. Estas "cualidades" se multiplican x100 cuando hacemos algo juntos (Una visita comercial, por ejemplo). Siempre pensamos que se va a encargar el otro y al final "la casa sin barrer". Se nos olvida el catálogo, o la lista de precios... o ¡¡¡las cremas!!!
(En otros capítulos os contaré nuestra primera visita a ECI Madrid o a Farmaflash Salamanca para que os deis cuenta de que os hablo ;-) )

Os pongo en antecedentes. En Febrero del año 2006 yo estaba en Sheffield terminando la carrera de empresariales. Eva llevó todo el proceso de creación de marca, de formulación, estudios de mercado (todos nos decían que no sacásemos la línea) y muchas cosas más. Ayudada por Valnalón y Cristasa avanzaba en ese proyecto tan bonito que es "parir" una nueva empresa. 

A mí me llegaban correos electrónicos a Inglaterra preguntándome que me parecían sus avances, sobre todo en cuestión de diseños, pero tampoco le prestaba mucha atención (tengo que reconocer que la impresión no era buena, pero tampoco quería desmoralizarla). Yo estaba más pendiente de pasármelo bien, de intentar aprobar y no tenía claro si a mi vuelta a España trabajaría en Eva Rogado...

Los meses fueron pasando y Eva visto que las "encuestas" no apoyaban mucho sus trabajos se puso en manos de profesionales para la creación de la imagen corporativa (nuestros queridos Esther Vilachá y Alejandro Díaz, se me ponen los pelos de punta recordándolos). Hicieron un trabajo impresionantemente bueno. Diseñaron la web, el packaging y todo lo relacionado con ER.

Diario de un emprendedor Kike Rogado
Alejandro Díaz 

Un buen 30 de Junio del 2006 empezó la andadura... Y como "buenos emprendedores" que somos hicimos una mega fiesta de inauguración en la ofi de Santa Lucía. Aún me encontré a unos amigos el finde pasado en una boda y me recordaron aquel día... (en fin... lo pasamos muy bien). Pero ¡ojo! no teníamos ni cremas para vender... Somos así de listos. Creo que podríamos haber vendido alguna ese día ¿no?;-) pero no había llegado la mercancía.

Llegó 3 días más tarde. Nos pusimos a colocar las cremas en las estanterías... Nos ayudaba nuestro padre. Recuerdo que las colocábamos con ilusión y velocidad. Debíamos de pensar que a mayor rapidez en el mueble antes saldrían al mercado... "(vaya ilusos)"

Pero algo raro pasaba y no sabía que... Todo era muy bonito, el packaging muy chulo, las cremas muy "monas" (olor, textura)... pero algo fallaba... Hasta que al final dimos con ello. ¡¡¡NO TENÍAN CÓDIGOS DE BARRAS!!!



Diario de un emprendedor Kike Rogado

El hoy y el ayer 


Creo que mi reacción fue algo así como ¿"Estas cremas no llevan códigos de barras o qué"? ¡¡Malditos códigos de barras!! (quizá solté algo más fuerte...)
Con una mezcla entre enfado, incredulidad e impotencia. Quería quitarme mi cuota de culpa de encima. Joder se nos había pasado a todos. A Eva, a mi, a los diseñadores, al laboratorio...
Nos sentamos apesadumbrados en el sofá y guardamos silencio durante más de 2 minutos...

Ahora teníamos más de 15000 productos sin codificar... ¿Qué podíamos hacer?




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1 comentario :

Laura Molina dijo...

Me encanta todo tan y como lo contáis y no me quiero no imaginar el momento "código de barras" me muerooooo!!!
 elmosquitoglamuroso