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miércoles, 17 de febrero de 2016

Pueblos con encanto: Potes

[StylER of Life]  Cuantas veces hacemos miles de kilómetros para conocer sitios, y tenemos al lado de casa rincones espectaculares. 
Por proximidad geográfica, Cantabria la tengo muy visitada, y he de decir que no tiene desperdicio. Vamos a dar un paseo por Potes, un pueblo de montaña de capricho.

Potes es la capital de la comarca de Liébana, y nada más entrar, su entorno y sus paisajes no dejan indiferente a nadie.



Esta custodiada por los grandiosos Picos de Europa. Si te gusta la montaña y la aventura, es el sitio perfecto para hacer senderismo, escalada, travesías con raquetas....
Aunque esta temporada la nieve no se está aliando con los que skiamos, las cumbres de los picos nos recibieron nevadas, con lo que el fondo es aún más bonito si cabe.

En el centro del pueblo se encuentra la Torre del Infantado. Se sitúa al lado del río y del casco urbano, así que es imposible no verla.




Es el edificio más emblemático del pueblo, y sorprende encontrarse un torre medieval de semejante tamaño en un pueblo del norte, que no suelen estar fortificados.

Puedes parar a tomar algo en las terrazas de la plaza. Porque aún siendo un pueblo relativamente pequeño, que ronda los 1.400 habitantes, tiene mucha vida. La foto que os muestro es de febrero, y podéis apreciar el ambiente de terraceo.

Pasamos a la zona de las tiendas. Se encuentran en unos soportales, todas seguidas, a cual más llena de cosas: souvenirs, productos típicos, detalles artesanales, alimentación, ropa...

Si hay algo por lo que Potes es famoso es por su orujo: de miel, de hierbas, crema de orujo, mojito de orujo. ¡Para todos los gustos!




Cada año el segundo fin de semana de noviembre, tiene lugar la Fiesta del Orujo.
Durante ella se va degustando el licor por las calles del pueblo, y no falta la música y los mercados tradicionales. Si estáis interesados en disfrutarla, no dejéis la reserva del alojamiento para última hora. Por experiencia propia os digo, que no lo vais a encontrar. ¡Está todo reservado desde muchos meses antes!

Seguimos la ruta hacia el casco viejo. Callejuelas empedradas, que te llevan de aquí para allá, donde van apareciendo rincones maravillosos, con un encanto muy particular.




Casonas antiguas de piedra oscura, que en el entorno natural en el que se encuentran, nos hace regresar a la época medieval.

Perdiéndonos por sus calles llegamos a la zona de sus famosos puentes.




Un relajante paseo fluvial, recreando la vista en sus aguas cristalina, el oído con el rumor del río, y el olfato con ese aire tan puro, es un verdadero placer para los sentidos.

Como no podía faltar el sentido del gusto, no nos íbamos a marchar sin probar el cocido lebaniego!

                                                  
 ¡¡¡Donde fueres haz lo que vieres!!!

                                                                   
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